Rechazamos los graneles al aire libre en el muelle 13

Nave cerrada para la manipulación de graneles en el muelle 17 del Puerto de Alicante

Una autorización que consideramos incomprensible

Rechazamos que el muelle 13 del Puerto de Alicante pueda volver a utilizarse para descargar graneles pulverulentos al aire libre. Una sentencia ha desestimado el recurso presentado por la Asociación de Vecinos Gran Vía Puerto Sur Avanza contra la modificación autorizada por la Generalitat y ha impuesto las costas a la entidad demandante.

El juzgado considera que los muelles 13 y 17 pueden tratarse como una única instalación porque están situados uno frente al otro, los gestiona la misma empresa y forman parte de una misma operativa portuaria. Por eso concluye que no hacía falta tramitar una autorización de emisiones independiente para el muelle 13 y que bastaba con modificar la existente para el muelle 17.

Para explicar por qué nos parece un razonamiento incomprensible, usamos una analogía sencilla: sería como permitir que el dueño de una discoteca autorizada en una calle abriera otra en una calle distinta sin tramitar una licencia independiente, alegando que ambas realizan la misma actividad y que el segundo local solo se utilizará cuando el primero esté lleno.

Ese es, a nuestro juicio, el resultado práctico de considerar una única instalación dos espacios diferenciados. La propia sentencia reconoce que el muelle 13 contará con sus propias pantallas cortavientos, aspersores y otras medidas correctoras. Si necesita instalaciones específicas y su actividad se desarrolla al aire libre en otro emplazamiento, no entendemos que pueda quedar amparada por la autorización de la nave cerrada del muelle 17.

Lo ocasional también necesita control

El fallo señala que el muelle 13 solo se utilizará de forma subsidiaria, para materiales concretos de importación y cuando exista congestión en el muelle 17. La Autoridad Portuaria ha expresado su satisfacción y sostiene que ese uso residual, junto con las medidas de seguridad previstas, ofrece tranquilidad a los vecinos.

Nosotros no compartimos esa tranquilidad. No basta con calificar una actividad como ocasional: deben existir controles públicos que permitan comprobar cuándo se declara la congestión, qué materiales se descargan, durante cuánto tiempo y si todas las medidas correctoras funcionan realmente.

Las nubes de polvo generadas durante años por la manipulación de graneles al aire libre causaron molestias y preocupación por la contaminación en los barrios del sur. La puesta en funcionamiento de la nave cerrada del muelle 17 mitigó ese problema. Consideramos un retroceso que ahora se abra otra vez la puerta a descargar al aire libre, aunque se presente como una excepción.

La sentencia también cita los bajos valores de partículas PM10 registrados en 2023 y entiende que no se ha acreditado que la modificación comporte un riesgo para la población. A nuestro juicio, que los datos de un año anterior cumplieran los límites no sustituye la vigilancia continua de una actividad nueva en el muelle 13 ni justifica rebajar la prevención.

La sentencia todavía puede recurrirse

El fallo no es firme: todavía cabe recurso ante el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana. Mientras continúa la vía judicial, reclamamos transparencia, vigilancia ambiental continua y garantías verificables para que una excepción no termine convirtiéndose en una operativa habitual al aire libre.

En resumen, resulta increíble que la saturación de una instalación cerrada pueda servir de argumento para extender la actividad a otro muelle descubierto. Los intereses económicos no pueden situarse por encima de la salud, la seguridad y la calidad de vida de los barrios próximos al puerto.

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Grúas y zona de operaciones del muelle 13 del Puerto de Alicante